7.1.10

luna nueva del mes de abril

dime luna:

¿por qué me miras asi?
brillaste tanto para mí,
y hoy eres un eclipse total...

dime Luna,
¿dónde esta tu luz?
esa luz que me hacía tan feliz,
y hoy el tiempo ha decidido borrar...

y es que pienso tanto,
y pretendo no pensar en ti.

recuerdo aquel día,
y lo recordarás tu también luna,
en que mi cobardía,
me hizo un detestable ser.

y sin razón aparente,
o con razon incoherente,
te alejé de mi vida,
cuando eras lo único que la iluminaba.

aquella noche estrellada
no lloré por ti,
(pues sé que sin mí brillaras siempre, luna)
sino por la lástima que me causaba
el tener que decir adiós,
a lo que mas quería,
decirle un hasta luego,
al cuento de hadas,
despedirme para siempre
de la princesa mía.

dime luna,
¿qué ha pasado por aquí?
no logro distinguir,
lo que quiero para mí...

dime luna,
¿es verdad que estás ahí?
no te veo en el cielo,
me haces tanta falta aquí...

y es que sueño tanto,
y pretendo no soñar así.

esta vez yo quería
intentar disculparme, luna;
por lo que fui aquel día,
por lo que nunca debió ser.

y fuiste indiferente,
ante mí, luna creciente,
me alejas de tu vida,
cuando alguna vez dijiste quererme.

hoy le ruego a las estrellas
que permanezcan conmigo,
(pues a través de ellas se llega a ti, luna)
y que nunca me dejen solo,
así como yo abandone
a lo que mas quería;
y sé que un perdón no basta,
que el dolor no produce alegría,
y sé también, cuanto te extraño,
luna mía.

esa noche la luna salió de su escondite.
brillaba más que nunca,
o es que quizá yo estaba en las penumbras.
y entonces escuchó todo lo que yo tenía que decirle.
pude expresar lo que hace tanto tiempo tenia guardado.
y hablé durante horas,
mientras ella escuchaba en silencio.
presenté mis excusas,
el perdón más sincero.
le pedí que brillara de nuevo para mí,
aunque no fuera con la misma intensidad.
le dije que era sólo un niño con miedo a madurar,
que necesitaba de ella para no tropezar.
y en todo caso,
para poderme levantar.
comenté que le echaba de menos,
que extrañaba su menguante risa;
que el mundo ya no era el mismo,
que yo ya no era el mismo.
lloré tantas cosas,
recordé momentos felices
y rogué olvidara los tristes.
pero fue inútil.
nada de eso le conmovió.
con la primer nube que paso,
mi luna desapareció.
sin decir hola ni adiós....

entonces,
con el alma en la mano declaré:

dime luna,
¿por qué me miras así?

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